martes, 23 de diciembre de 2008

MASTERIZACION

292002

Técnicas avanzadas de masterización

Revista
Autor:
Antonio Escobar








Introducción




    Hay quien opina que la masterización no
existe, que es un parche a una mala mezcla. Realmente, aunque no
estoy totalmente de acuerdo, no deja de tener razón. En general, una

buena mezcla
requiere un proceso posterior mínimo. El problema es
que, durante el proceso de la mezcla, se tiende a equilibrar unas pistas con
otras sin tener claro cómo debe sonar el conjunto ?acrecentado por la
fatiga auditiva?. Esto se evitaría en gran medida teniendo una pista como
referencia constante durante la mezcla o usando un analizador de espectros.




    Entonces, ¿cuál es el objetivo
de la masterización? En primer lugar, conseguir uniformidad entre las
pistas, de forma que no existan grandes diferencias de sonido dentro de un
mismo trabajo; conseguir que suenen igual en cualquier equipo de audio,
corrigiendo picos que han pasado desapercibidos en los monitores de
referencia usados en las mezclas; y ganar algunos dB de volumen
medio. En este último punto hay una gran polémica, pero esta nueva tendencia
de apurar al máximo el volumen de una canción tiene su explicación en la

psicoacústica
. Para el oído humano, una canción que tiene más volumen
que otra es percibida como mejor de forma inconsciente. Este curioso efecto
es el motivo por el que se tiende a comprimir y limitar al máximo posible
cada pista, consiguiendo, en muchos casos, que la pieza pierda toda la
dinámica, siendo este un terrible error.


   


Propongo una situación real y habitual: acabas de terminar
de mezclar unos temas y te gustaría que sonasen correctamente en cualquier
sistema de audio y que tuvieran coherencia entre ellas. Sin duda necesitan
una masterización, un ajuste común y preciso. Por tanto, coges tus pistas y
las cargas en tu editor de audio y te dispones con tus bien conocidos
monitores de campo cercano a masterizarlas... Sin duda estás comiendo de
entrada tres errores bastante importantes: primero, nunca se debe
masterizar sin descansar los oidos.
Unos oídos viciados tenderán a destacar frecuencias en la mezcla; en segundo
lugar, unos monitores de campo cercano no son lo más apropiado para
masterizar, al no ofrecer una respuesta clara y amplia de todo el
espectro; y en tercer lugar, tú no deberías nunca masterizar tus propias
mezclas
, puesto que hay detalles que ya pasas por alto por el vicio de
escucharlos una y otra vez. Por tanto, lo mejor es recurrir a un buen
profesional siempre que se pueda.







    Las condiciones ideales de
masterización
distan en muchos casos de la mayoría de los estudios de
grabación de cualquier categoría. Para estos menesteres se requiere una
sala tratada acústicamente,
para ofrecer una respuesta equilibrada en
todas las frecuencias. No se trata de crear una cámara anecoica; consiste en
evitar realces de frecuencias y rebotes dañinos para una correcta audición.
Los altavoces son un punto clave: necesitamos escuchar todas las
frecuencias sin coloraciones. Es un error habitual en los monitores de campo
cercano y, en menor medida, en los de medio campo, su incapacidad para
reproducir frecuencias graves, siendo atenuadas las frecuencias por debajo
de los 70 Hz. Por tanto, unos monitores de campo lejano, multivía y
habitualmente empotrados
, serían el punto de partida ideal para la
masterización. Es muy importante, además, disponer de escuchas de distintos
tamaños y calidades para poder chequear el material en condiciones cercanas
a las que dispondrá el receptor final.



   


La gran polémica surge en cuanto a qué elementos (y
en qué orden son adecuados) para una masterización. En el artículo
anterior se sugería el sistema del Finalizer. Sin duda hay cosas
fundamentales que no deben faltar en una cadena de masterización: un
ecualizador, un compresor y un limitador. Personalmente, no podría vivir sin
un compresor multibanda y un par de conversores M-S (este elemento lo
analizaremos más adelante) y, sin duda, es muy socorrido un excitador aural,
pero la gran pregunta es ¿software o hardware? La respuesta: da
igual, pero ha de ser de primera calidad. En general, la alternativa
software suele ser más barata a igual calidad. Hoy en día, la solución
software es la que ofrece mejor calidad-precio. Existen numerosos paquetes
de primerísima línea de Waves, Spectral Design y TC, entre otros. Un
ecualizador mediocre o un compresor de baja calidad puede destrozar una
mezcla. En cualquier caso, la clave de todo el proceso es que la
masterización no arregla una mala mezcla
.









La normalización




    Uno de los objetivos principales de la
masterización de un disco es que las canciones sean percibidas a un mismo
nivel medio
. Cuando empiezas el ajuste de varias pistas, el primer paso
lógico es normalizarlas de forma que el pico de volumen más grande coincida
con el máximo permitido. En principio esto es innecesario puesto que,
mediante la compresión y limitación, vamos a ajustar las pistas para que
suenen todas a un volumen medio similar y al normalizar podemos perder
sutilezas. Sólo cuando una pista muestre un volumen demasiado bajo se
requeriría una normalización. Además, en ese caso, si la pista fue mezclada
a 16 bits, la normalización puede aumentar el nivel general del ruido de la
pista, con lo que es más conveniente volver a la mezcla y subir el nivel de
la mezcla.









Compresión multibanda





    Con un compresor multibanda se pueden
hacer ajustes muy precisos sobre las distintas bandas. Son útiles para
destacar o atenuar instrumentos o frecuencias descontroladas. La diferencia
más importante con la ecualización es que la ecualización recorta las
frecuencias seleccionadas en todos los casos, mientras que un compresor
ajustado a una banda de frecuencias sólo actuará cuando el volumen de esa
banda supera el umbral establecido
. El compresor multibanda es muy útil
para retocar el equilibrio espectral, pero adquiere su mayor esplendor
cuando se usa en modo M-S.









Modo M-S




    Sin duda uno de los procesos más útiles
para hurgar en las entrañas de la mezcla. La conversión M-S consiste en
convertir una mezcla de dos canales L-R
(izquierda ? derecha, una mezcla
estéreo normal) en el formato de dos canales M-S (centro-estéreo), de
forma que el canal M contiene la información que se escucha en el centro de
la mezcla y el canal S sólo la información estéreo. El canal S consiste en
la señal resultante de restar al canal izquierdo el derecho. El canal M es
la suma de la señal resultante de sumar el resultado de restar a cada canal
la señal S.





M = (L-S)+(R-S) ; S= L-R




    Para devolverlo al formato L-R,
sólo hay que hacer pasar de nuevo el audio por otro conversor M-S.


   


Generalmente, en una mezcla solemos disponer en el canal
central de la voz, el bajo, el bombo, la caja y algún instrumento solista y
en el canal del estéreo suelen estar charles, rebotes de los ecos,
reverberación e instrumentos de adorno. Supongamos que tenemos una mezcla en
la que la voz suena demasiado alta; es un gran problema. Si
intentamos atenuarla mediante ecualización, probablemente perdamos las
guitarras ?panoramizadas a los lados?. Si montamos la siguiente cadena...









...y ajustamos el compresor multibanda en la banda de la
voz, podremos atenuar únicamente la voz sin dañar el resto de los
instrumentos.









Excitador aural




    Este elemento fue en el pasado
utilizado ampliamente. Cuando la tecnología musical estaba bajo mínimos, las
mezclas eran bastante opacas y llegó a ser tan imprescindible que su
inventor sólo los alquilaba. Su principio activo se basa en la
restauración de armónicos perdidos durante el proceso de la mezcla
,
añadiendo brillo. En la actualidad, basándose en el mismo principio, han
aparecido un nuevo tipo de excitadores que añaden presencia en el espectro
de los graves o incluso los que permiten la selección de la frecuencia
central. Con la mejora de los procesos de grabación y mezcla, su uso ya no
está tan justificado, aunque en muy pequeña cantidad puede añadir ese
brillo
que suele faltar en los masters. Es un efecto con el que es muy
fácil pasarse, porque el oido se acostumbra muy rápidamente y se
tiende a añadir más de lo necesario.









Los medidores






   
Para poder ajustar el nivel entre canciones, es necesario usar
medidores fiables. Los vúmetros incorporados en las mesas de mezclas y en
los programas suelen ser medidores que reaccionan muy rápido a los
transitorios, ideales para evitar distorsión y saturación que, por otro
lado, es tan peligrosa en la grabación digital y aparece en cuanto superas
los 0dBFS (FS = fondo de escala). Realmente, nuestro oído no escucha así.
Aunque tengamos dos canciones cuyos picos máximos llegan al mismo nivel, el
volumen medio puede ser diferente. Para poder medir eso, es necesario la
utilización de medidores que funcionen en modo RMS (Root Mean Square).
Una medidor en modo RMS proporciona el valor eficaz del volumen. Esta forma
de medir es más parecida a la forma que tiene el oído humano de escuchar,
motivo, además, por el que los medidores analógicos se siguen usando aún en
nuestros días.









Software de masterización




    Como comenté al principio del artículo,
las soluciones en software para masterización ofrecen mayores ventajas
que sus equivalentes en hardware. Realmente, se puede masterizar con
cualquier programa que permita añadir plugins de efectos y modificar sus
parámetros en tiempo real, con lo que abre mucho nuestro abanico, pudiendo
ser desde un secuenciador (Pro Tools, Nuendo, Logic, etc.) hasta un
editor de audio (Spark, WaveLab, SoundForge, etc.) o un programa
especializado
(T-Racks).





    Entre los editores de audio, los
más especializados son Spark y WaveLab. Spark permite el ruteo de la señal a
través de distintos efectos, pudiendo separar los canales y procesarlos
independientemente de formas muy complejas. WaveLab trae un rack que permite
la carga de varios efectos simultáneos y tienes opciones avanzadas de
análisis del audio. Existen otras opciones como Peak o SoundForge, pero dan
menos facilidades a la hora de masterizar.




    El T-Racks 24 es un programa de
masterización integrado completamente autónomo. Se basa en la emulación de
procesadores de válvulas y no soporta plugins de ningún tipo.





    Dentro de los paquetes de efectos en
plugins, confesaré que tres son mis favoritos: DSP-FX, Steinberg Mastering
Edition (diseñados por Spectral Design) y los de Waves.




    DSP-FX es un paquete con algunos
años que funciona como plugin DirectX y Saw que contiene varios procesadores
(reverbs, chorus, eco) y, en especial, un excitador aural (Enhancer) y un
limitador (Optimizer) fabulosos. Su interfaz es bastante antiguo, pero su
sonido es fantástico. En particular, el medidor del limitador es muy útil
para ajustar el volumen relativo entre las pistas.




    El Steinberg Mastering Edition
es un paquete de plugins DirectX, VST y WaveLab que contienen un buen
surtido de procesadores especialmente dedicados para la masterización que
contienen todos los elementos necesarios para realizar una masterización
completa. Son plugins de primera calidad entre los que se encuentran el
popular FreeFilter (un ecualizador gráfico con funciones de adaptación de
curvas de ecualización), el Loudness Maximizer (un limitador bastante
musical) y el MultiBand Compressor es un buen compresor/expansor multibanda.





    Waves proporciona varios
paquetes de plugins, algunos de ellos muy apropiados para la masterización.
En particular, es muy popular el L1-Ultramaximizer, un limitador maximizador
para masterización y el Ressinance Compressor, un estupendo compresor que
puede emular varios tipos de compresores, muy suave y cálido. El L1 me
resulta demasiado bruto con la limitación y, de todos los limitadores
comentados en este apartado, es el que más deteriora el sonido, cortando
muchas veces los picos. Recientemente, Waves ha presentado el L2,
descendiente de su versión en rack y que mejora mucho en musicalidad el
resultado.




    Existen otras opciones de muy
buena calidad, como el paquete de plugins TC Native Bundle, que ofrece un
surtido de herramientas aptas para masterización y, en forma de programa
autónomo, Emagic Waveburner Pro, ideado para la masterización y grabación de
masters en CDs.









Hardware de masterización





    En este apartado existen numerosas
opciones posibles, siendo muy habituales los equipos antiguos a válvulas.
Últimamente han ido apareciendo algunas soluciones "todo en uno" de
mano de dbx (Quatum y Quatum II), Drawmer (Masterflow DC2476) y los más
populares de TC Electronic con su gama Finalizer, Finalizer 96K y Plus.



Por
Antonio Escobar

WELCOME TO A VENEZUELA ULTRA DJ